ALREDEDOR DE TRES (IM)PRECISIONES

Jorge Cárdenas del Moral, Madrid


LO INSUFICIENTE



Le Corbusier en la Acrópolis, 1911

Se cuentan miles de historias de un viejo maestro,que definía la arquitectura como el juego -sabio, correcto y magnífico-de volúmenes (reunidos) bajo la luz. Sabemos que sus méritos abarcan algo más que sencillos enunciados con intenciones poéticas. Pero en función del contexto y el ánimo, el maestro puede ser un héroe o un villano. Si optamos por un punto medio entre el heroísmo y la personificación del mal, estamos obligados a reconocer que la imagen de "volúmenes bajo la luz, con su correcta y magnífica disposición"es una representación incompleta de lo que entendemos por arquitectura. Probablemente ya lo era en 1923, cuando se incluyó en un conocido libro y -quizá- él lo sabía.No obstante, la expresión articulaba fragmentos de un discurso reformista sobre construir y proyectar a comienzos del S. XX. De ahí que nuestros juicios con relación al pasado resulten poco certeros, si no abundamos en el tejido de los acontecimientos,evitando las caricaturas de negación, burla o idolatría ciega.

En contraste con el pensamiento dominante de la época, la primera modernidad instauró imágenes muy novedosas. Durante un tiempo,el discurso del viejo maestro destacó por su espíritu de simplificación y purismo. Algo que ayudó a transformar los cánones establecidos o a implantar un tipo de kilómetro cero. Junto a otras voces parecidas a la suya, las resoluciones de sobriedad, racionalidad, funcionalidad, economía, entre otras; fueron suficientes para definir las cualidades de lo moderno.Pero con el paso de los años nuestras inquietudes siguieron avanzando y nos dimos por insatisfechos con los (ahora, viejos) cánones.Más tarde surgieron herramientas que favorecieron posicionamientos más definidos para leerlos eventos pasados. En esa lógica, si el maestro no estaba equivocado, sus afirmaciones tal vez no resultaron muy exactas.Algo que con toda probabilidad sucedió también con su arquitectura.

Entre el heroísmo y la villanía está la aproximación a lo preciso.


LO OBSOLETO



Leviatán de Parstown, 1845

La actualización moderna devino en un culto al progreso,con el que se produjeron instrumentos capaces de superar las barreras impuestas. Podría afirmarse que la modernidad tuvo un vínculo estrecho con la condición analógica de los objetos: lo palpable, lo medible, lo físico, lo instrumental, lo verificable, etcétera.Cuesta trabajo imaginar que, durante aquella efervescencia, la noción de límite simbolizara una categoría realmente insuperable. Tarde o temprano se implantaron nuevos objetivos que empequeñecían los logros previos. Y así, con ese ritmo, llegamos prácticamente hasta nuestros días:como herederos de discursos totalizadores y de visiones(a veces) mal entendidassobre el progreso.No obstante-a diferencia del pasado- ahora es necesario prestar más atención a la conciencia del límite: el colapso ambiental es un recordatorio severo en ese sentido.

En términos arquitectónicos la revolución moderna padecía de cierta imprecisión, que se torna visible con la ayuda de los instrumentos que mejoran nuestra comprensión de la realidad.A través de la cámara, por ejemplo, se acotan nuestros intereses proyectuales. Como el viejo maestro, nos valemos de procedimientos parecidos para poner el foco allí donde consideramos relevante.Sin embargo, en la generación de estampas, tanto arquitectónicas como escritas, mantenemos enfoques parciales. La tendencia a la digitalización del conocimiento con el uso de los ordenadores, los drones, las metodologías BIM o la realidad virtual, han desplazado lo que ahora resulta importante para producir arquitectura.Hemos aumentando las variables involucradas en los procesos aunque el contenido o la sustancia obtenida tienda a ser de menor calidad. Probablemente hoy,como nunca antes, poseemos cantidades ingentes de información sobre cómo hacer y cómo construir de mejores maneras; aunque paradójicamente nuestra influencia profesional tienda ser minúscula o fragmentaria.En pocas palabras: la era de las grandes figuras tiende a la extinción. Pero...

La desmedida confianza en la tecnología nos posiciona en la misma dirección que ese ánimo innovador esencialmente moderno. Independientemente de los recursos que poseemos, existen principios y reglas que difícilmente modificarán los planteamientos establecidos. En ese sentido, se puede despreciar el legado pero, en la práctica, el enfrentamiento con algunos fundamentos del pasado resulta más complejo de resolver.


LO OSCURO



A la derecha, primera imagen tomada desde el telescopio espacial Hubble (1990). Izquierda, misma imagen tomada desde el observatorio de Las Campanas (Chile).

En el discurso se encuentra el límite involuntario de nuestras ideas. Expresamos lo que resulta oportuno en momentos determinados, pese a que el tiempo se encargue de demostrar qué tan errados estábamos inicialmente. O dicho de otro modo:nuestro interés contiene una dosis de opacidad que, con suficiente distancia temporal,puede alcanzar mayor nitidez.

Si proyectar es articular y construir es afirmar, los arquitectos invertimos gran parte de nuestro tiempo articulando y afirmando ideas. Aunque no necesariamente en forma de edificios, nuestras construcciones buscan erigirse con una finalidad.Actualmente damos pasos hacia la profundización delos paradigmas, a la revisión crítica de los sucesos,que permite abordar con precisión el pasado. Así, la investigación en arquitectura tiene familiaridad con la excavación arqueológica, un procedimiento por el cual se extrae información enterrada que interpretamos con ayuda de distintos filtros: formales, constructivos, espaciales, ideológicos, etc.Esto genera una superposición de conceptos que tejen conocimientos nuevos,con los que se expanden los límites previos. Ahora apreciamos las zonas oscuras que no parecían tener relevancia en la estampa heredada;allí observamos detalles, texturas y bordes, que rodean la posición de "lo relevante".Y así sucesivamente...

¿Será que ya se ha dicho demasiado?

Con frecuencia los términos conocidos parecen agotarse con rapidez. En el mismo sentido, los caminos de la profesión presentan restricciones nunca antes vistas. En el aparente catastrofismo dominante pareciera que nuestra labor está destinada a desaparecer. Es definitivo que no podemos entender el mundo sin considerar las variables complejas que marcan nuestros tiempos.Para pensar en arquitectura habrá que adentrarse en territorios menos recorridos, motivados por la noción de precisión que aunque menos vistosa es más contundente. Las narrativas emocionales, como las descritas en parte por el viejo maestro, son sólo recuerdos (inexactos) dentro de una transformación más poderosa que muchos consideraron rápidamente agotada. El legado de aquellos críticos, que con entusiasmo se aprestaron a denominar "posmodernidad", ya es visto como una etapa confusa, relativista y hasta cínica. Pero sería ingenuo pensar que de todo lo dicho, escrito y construido,durante ese periodo no habría aportaciones importantes que reconocer: porque en el fondo somos una continuación inquebrantable que avanza lentamente hacia la clarificación de nuestro entorno. Es la idea que,a pesar de todas sus deformaciones posibles, identificamos con el progreso, desarrollo y mejora de las condiciones de la humanidad.


Imágenes:


01:https://www.architectural-review.com/architects/le-corbusier/the-classical-ideals-of-le-corbusier/8619974.article
02: https://es.wikipedia.org/wiki/Leviatán_de_Parsonstown
03: https://time.com/3889335/hubble-telescope-first-photo/

---------------------------------índice-----------------------------