TIEMPO CURVO: IDAS Y VENIDAS

Víctor Díaz-Asensio, Barcelona

Mural G-333, Eduardo Chillida.

Chillida frente a su mural G-333. Se dice que en una de sus últimas visitas a Barcelona– quizás la definitiva, y ya acechado por el alzheimer- pasó frente a él, y después de expresar su agrado preguntó: “Me encanta, ¿de quién es esta obra?”. Esa es la diferencia entre el recuerdo y la memoria.

El tiempo rectilíneo contra el curvo. Extrañeza ante la recta a la que estamos acostumbrados. El tiempo lineal ofrece poco más que un punto de fuga, que como tal, carece de dimensión y no puede ocupar un lugar exacto en el espacio. Una referencia en un horizonte que no puede alcanzarse. No obstante, el tiempo puede plegarse, ser como una onda, construirse mediante ondulciones sinuosas que se sobreponen y se van acumulando.


Jean-Paul Sartre, Alberto Giacometti.

Concavidades y resonancias. Peregrinaciones a orillas del Mediterráneo, la arquitectura moderna levantada sobre clásicos cimientos: Le Corbusier dibujando el Partenón. La arquitectura moderna levantada sobre la memoria: Le Corbusier erigiendo su templo octástilo en el Capitolio. Otro gran dibujante, Lorca: “Quemaré el Partenón por la noche para empezar a levantarlo por la mañana y no terminarlo nunca”. El tiempo -como la obra- nunca acaba, pero tampoco empieza.

Dibujos, idas y venidas. Superposiciones, obras abiertas y nunca terminadas. Giacometti envuelto en nubes de humo denso. Un trazo largo, nunca dubitativo, incisivo, acuchillando el papel casi tratando de ver lo que hay debajo, líneas una sobre otra. No existe el borde, solo la acumulación, lo único que es comprensible es la superposición de tiempos uno sobre otro. No podemos reseguir la línea, solo podemos fijarnos en la acumulación y movimiento en el espacio.


Cementerio del Bosque, Asplund y Lewerentz.

Nada más explícito que el jardín. Funciona exactamente igual que la memoria -pero nunca como el recuerdo-. El tiempo no pasa, no se escapa, sino que se acumula. Al pasar por el jardín este lo toca y lo atesora, lo metaboliza, lo transforma y por ello ya no escapa. Agrupamientos de momentos: un jardín nunca puede ser un punto en el tiempo, porque este, otra vez, le es extraño al espacio, que es donde reside. Quien ha entendido el jardín ha entendido el tiempo. Y hablando de el tiempo, otro poeta: “Todo pasa y todo queda, /pero lo nuestro es pasar,/pasar haciendo caminos,/caminos sobre el mar.” Macahado.

Llegar al mar y volver la vista. Ondulaciones, ciclos, el tiempo curvo. Otra vez Chillida escribiendo a Bach: “moderno como las olas/ antiguo como el mar/ siempre nunca diferente/ pero nunca siempre igual”.

Imágenes:


Imagen 01: Mural G-333. Eduardo Chillida. Img: MACBA
Imagen 02: Jean-Paul Sartre. Alberto Giacometti. IMG: Fondation Giacometti
Imagen 03: Cementerio del Bosque. Asplund y Lewerentz. IMG: Chen Hao.

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