Editorial

En 1917 dos cartógrafos ingleses llegan a un pueblo de Gales con el propósito de medir la altura de la montaña Pfynnon Garw. La decepción del pueblo es mayúscula cuando, tras realizar las oportunas mediciones, anuncian que a Pfynnon Garw le faltan 15 pies para considerarse montaña. El pueblo menoscabado en su orgullo decide ponerse manos a la obra y aumentar la altura de su colina y convertirla en montaña. Esta historia forma parte del argumento de la película El inglés que subió una colina y bajó una montaña, dirigida por Christopher Monger y protagonizada por Hugh Grant. La historia cuenta, como unos pocos centímetros separaban una simple colina de una montaña.

Medir, además de permitir diferenciar entre colinas y montañas nos permite establecer un inicio y al mismo tiempo un final. Medir significa conocer la finitud de las cosas, su pequeñez. Medir nos permite comprender la distancia entre objetos, establecer un límite entre eso y aquello, entre tú y yo. Medir es en definitiva una forma de comprensión.

Medir nos permite comprender la importancia de unos simples centímetros.

Por todo ello agradecemos enormemente la generosa propuesta de Dario Zeruto, donde como en la medida, todo cabe.

En este número encontrarán algunas de las observaciones hechas, pero también descubrirán nuevas formas de medir.

Verán que medir puede ser una acción subversiva, que en 80cm cabe lo inconmensurable, que grande y pequeño a veces es una diferenciación vana, que medir puede convertirse en una tarea inabarcable y que la cinta métrica no siempre es el mejor método para comprender la arquitectura.

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