Mesure

Emmanuel Delabranche, Rouen

Une fois encore le fleuve s’étend
devant lui les berges s’écartent

nos pas inútiles
nos parles fútiles
il les prend

une fois encore la musique revient
qui enveloppe nos corps de liens

tes mots tu les tais
tes mains tu les retiens
mais rien n’y fait tu t’éteins

j’existe en hauteur
au-dessus de la ville des places des rues des
passages
au-dessus du paysage des étendus des baies des plaines
des fleuves en dessous coulent paisiblement

j’existe derrière les pierres les murs les vitres
figé par le temps je regarde la ville s’éteindre lentement

j’existe comme la main que tu serres le corps que tu prends un instant puis
délaisses
lâchement

j’existe devant la lumière
cette ombre au sol dans tes yeux sur ta main

c’est la mesure de mon temps que
je laisse empreinte trace infime encre poussère
tout s´éfface se perd varie s’altère
rien ne reste vraiment

j’existe parce que je trace de la ville le plan

la ville immense s’étire s’étend qui avale le fleuve le comble l’assèche
la ville collage la ville aimant le village et les gens
la ville qu’on parcourt qu’on envisage la tête haute
la ville mesure le temps temps impasse place si peu reste maintenant
la ville et la main qui l’étreint et l’étend

Le peuple est sage assis endormi muet
Le peuple se tait

Le peuple se lève s’étire
s’étend le paysage devant

le peuple marche
le peuple dérive

le peuple à tout vent
le peuple a tous vents

un homme court au bord des mondes
il penche il parle

le vent le pousse le tire au loin le
lance

des bonds que faire

rien

un homme à la mesure des choses une main à chaque bras
il frôle prend attrape empoigne arrache aux choses la peau le sang en-dedans
il embrasse serre doucement éttouffe parfois étrangle même
ses bras sont des pinces ses yeux mentent souvent

on a perdu la guerre
on a perdu tant
on ne sait plus que faire
ni rien ni autant

on ne veut plus disserter
juste dessertir
citer dépiecer san délier
ne plus analyser

on veut laisser faire le fil la corde la règle

laisser à sa place le fleuve et les berges
laisser la ville faire la ruine será belle

on ne veut tirer des traits sans but sans savoir

redevenir ce que peut-être on était
animal pensant

la mesure
juste la mesure
la mesure change au fil du temps
ta main la calcule on s’y perd
un battement
tu frappes encore la peau tambour de la ville

où la dérive de tes pas guide
ton être
tourner en rond te ramène au fleuve
dans lequel tu te noies


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Una vez más el río se extiende
ante él, las orillas se alejan

el río toma nuestros pasos inútiles
nuestras palabras vanas

una vez más vuelve la música
que envuelve nuestros cuerpos con ataduras

te callas tus palabras
retienes tus manos
pero no hay nada a hacer, te apagas
existo en la altura
sobre la ciudad, las plazas, las calles, los pasajes
sobre el paisaje, las superficies, los huecos, los llanos,
los ríos fluyen apaciblemente abajo

existo tras las piedras, los muros, los ventanales
paralizado por el tiempo, observo cómo la ciudad se apaga lentamente

existo como la mano que estrechas, el cuerpo que coges un instante y luego abandonas cobardemente

existo ante la luz,
esta sombra en el suelo, en tus ojos, en tu mano,
es la medida de mi tiempo , que
dejo huella, trazo infimo, tinta, polvo,
todo se borra, se pierde, varía, se altera
en realidad no queda nada

existo porque trazo el plano de la ciudad
la inmensa ciudad se estira, se extiende, se traga el río, lo llena, lo seca
la ciudad collage, la ciudad que ama al pueblo y a la gente
la ciudad que recorremos, que contemplamos con la cabeza alta
la ciudad mide el tiempo, tiempo muerto, ya queda poco lugar
la ciudad y la mano que la oprime y la extiende

el pueblo es sabio, sentado, dormido, mudo
el pueblo calla

el pueblo se alza, se estira,
ante él se extiende el paisaje

el pueblo anda
el pueblo deriva

el pueblo contra el viento
el pueblo contra todos los vientos

un hombre corre al borde de los mundos
se inclina, habla

el viento lo empuja,
lo lanza lejos

va dando tumbos

nada

un hombre a la medida de las cosas, una mano en cada brazo
acaricia, coge, arrebata, apresa, arranca loa piel a las cosas con la sangre dentro
besa, ciñe suavemente, a veces sofoca, incluso estrangula
sus brazos son pinzas, sus ojos mienten a menudo

hemos perdido la guerra
hemos perdido tanto
que ya no sabemos qué más hacer
ni nada ni mucho

ya no queremos disertar más
exactamente desengastar
citar, mutilar sin desunir
no analizar más

queremos dejar libres al hilo, a la cuerda, a la regla
dejar en su lugar al río y sus orillas
dejar que la ciudad se convierta en una hermosa ruina
queremos hacer trazos sin objetivos, sin saber
volver a ser lo que quizá fuimos
un animal pensante

la medida
exactamente la medida
la medida cambia con el tiempo
tu mano la calcula y se pierde
el ritmo
golpeas de nuevo la piel de tambor de la ciudad
donde la deriva de tus pasos guía
tu ser
dar la vuelta te lleva al río otra vez
en el que te ahogas



Adaptación gráfica: François Guynot de Boismenu (sólo en formato papel)
Traducción: Chon Valls Ferrer

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