Monsaraz, Alentejo, Portugal.

Pablo Twose Valls, Barcelona.


- ¿No le molestará si me siento? Ha escogido un bonito lugar.
- No, Adelante, siéntese.
- Llevo todo el día paseando por este paisaje.
- ¿Qué le parece?
- Dicen que nuestra Andalucía era antes así.
- Veo que no es usted de aquí. Aunque no me parece usted un turista.
- Es difícil hoy en día no ser un turista acelerado. Nuestra forma de vida no facilita permanecer en un lugar durante mucho tiempo.
- Puede ser, pero los turistas no se sientan en el campo, de eso puede estar seguro, van de señal en señal, llegan al castillo y se van, es como si no viajaran.
- Una bonita fortificación sin duda. Aunque lo que más me ha emocionado son los campos de piedras con líquenes y encinas centenarias como en el que estamos. Da la impresión que el tiempo aquí está fosilizado.
- No se confunda, lo cierto es que el tiempo aquí también se acelera. Antes podía pasarme meses sin ver a nadie y últimamente no paran de venir topógrafos, aparejadores, arquitectos.
- Supongo que ya sebe que esta zona está dentro de un plan de transformación que incluye campos de golf, nuevos conjuntos residenciales, etc.… Debo confesarle que me encuentro aquí porque nuestro estudio está encargado de uno de esos conjuntos…
- Me resulta imposible imaginar que estas vistas que llevo años contemplando puedan llegar a cambiar. Si se ha paseado por aquí habrá visto los enclaves megalíticos, escuche: hay en estos campos y en estas piedras una fuerte presencia del tiempo, no lo olvide. Si no le importa ahora me gustaría descansar. Buena suerte.



- Sigue por aquí...
- ¿Y cómo quiere que me marche? ¿Ya tiene su proyecto?
- Deme tiempo, déjeme observar antes que dibujar. Siempre les digo a mis alumnos que más que una observación experta del lugar se necesita una observación atenta y detenida, tan pausada como contemplativa… ¿Sabe? Antes siempre procuraba tener las obras a tiro de bicicleta, no por comodidad ni por cuestiones de confort, sino por necesitar una relación muy directa con el lugar, casi vivencial.
- Esta vez está usted lejos de casa.
- Por eso esa necesidad de observar.
- A su favor le diré que hoy observar resulta un acto de resistencia, y hablando de observaciones, le he visto estos días fotografiando las piedras del lugar, anotando sus posiciones en una libreta. ¿tiene algo en mente?
- No tenemos aún proyecto, pero usted estaba en lo cierto, hay en estas piedras una fuerte presencia del tiempo. Lo primero que haremos antes de construir será rescatar las piedras del lugar. Ponerlas a salvo ante los embates de los desmontes y terraplenes que vendrán tras los comienzos de la urbanización.
- Recuerde que cada piedra también tiene una posición en la tierra, no basta con apilarlas. Mire su superficie y la verá llena de líquenes en sus zonas sombrías, cada piedra expresa los puntos cardinales de la tierra.
- Entiendo.
- ¿Y las encinas?
- ¿Qué les pasa a las encinas?
- No se olvide usted de ellas.



- Veo que nadie le mueve de su lugar. Tenía ganas de contárselo, ¿Recuerda su comentario sobre las encinas?, hemos decidido replantar por cada nueva vivienda 50 encinas, de tal forma que esta actuación dé lugar a un encinar, así, nuevos bulevares camperos servirán de espacio público y bienvenida a cada casa.
- Qué alegría que no se olvidara de las encinas. ¿Y el resto de la vivienda?
- Vamos a vertebrar cada vivienda en torno a un largo patio cerrado, que conserve inalterado, casi fosilizado un fragmento de aquel paisaje, de aquel mundo de piedras y encinas originarias.
- ¿encerrarlas en patios? ¿No le parece muy drástico?
- Tenga en cuenta que el paisaje actual ya está delimitado. Mire a su alrededor, cientos de lajas de pizarra en vertical definen las fincas. Queremos construir con estos mismos materiales. No establecer rupturas si no continuidades.
- Cuando me habla de un patio fosilizado me imagino algo muerto, cuando aquí en el campo todo tiene una relación, todo está conectado. Me habla de un patio pero sólo puedo ver una frontera.
- Ciertamente los límites pueden sugerir esa idea de frontera que comenta. Pero imagínese esa frontera como una piel. ¿No es gracias al contacto entre dos pieles que podemos hablar de intimidad y sensualidad? No es este patio algo muerto, si no un espacio en comunión entre la vida y ese paisaje originario del que usted forma parte.
- ¿Cree que podría ser feliz en su casa?
- Diría que sí, la he pensado para usted.




Notas:


Las frases en negrita pertenecen en la mayor parte a Antonio Jiménez Torrecillas. Cualquier imprecisión en su uso es error del autor del artículo. Fuentes: El croquis editorial 149. Experimentos colectivos: Viviendas en el encinar de Monsaraz. Periódico de arquitectura, De viaje en el estudio de Antonio Jiménez Torrecillas. La arquitectura y el tiempo, Juan Calatrava(ED.) abada editores, El valor contemporáneo de la cultura popular andaluza de Antonio Jiménez Torrecillas.


Las frases sin negrita pertenecen en mayor medida al autor y en algún caso son extraídas de textos de John Berger. Cualquier imprecisión en su uso es error del autor del artículo. Fuentes: Diez notas sobre “el lugar” John Berger 16 de Julio de 2005 en EL PAÍS y Desde el taller, diálogo entre Yves y John Berger con Emmanuel Favre. Editorial Gustavo Gili

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